Antonio Palacios Rojo
Descubro imágenes por satélite que parecen obras abstractas. Círculos de tierra o árboles, rectángulos repetidos de los plásticos de invernaderos o de placas solares, trazos gruesos de asfalto de pistas de aterrizaje, en todo esto el hombre ha puesto las manos encima. También me admiro de las irregularidades repetidas de curvas fractales de las marismas, óvalos de lagos, garabatos de tierra, de lo que no ha sido tocado. Quiero caminar por dentro de esas imágenes y vivir dentro de ellas por un momento.
El Guadiamar equilibra a Doñana. Nace en Sierra Morena y desemboca en la marisma. En su tramo final, aporta nutrientes esenciales para los ecosistemas acuáticos del parque. Desastre de Aznalcóllar en 1998: el río sufrió un vertido tóxico de una mina que ahora se va a reabrir.
La Torre Carbonero, también conocida como Torre de la Carbonera, forma parte de la antigua red de torres almenaras construidas para la vigilancia costera durante el siglo XVI. Su única entrada se encuentra en la cara opuesta al mar, una disposición típica para proteger a los vigías. A pesar del paso del tiempo, la torre se conserva en buen estado debido a que se encuentra lejos de poblaciones y de los turistas.
Hoy tenemos otras torres de defensa tecnológicas que nos defienden de nosotros mismos. Ahora se habla de aparatos no tripulados, de vigilancia satélite como las imágenes que he usado en Casa Quemada; y se vuelven a abrir minas que envenenan las aguas pero eso no lo llamamos amenaza.