Arte, investigación local e intervención en el sistema global

Casa Quemada impulsa un cambio en la práctica artística: no se trata de crear objetos que admirar, sino de transformar el arte en simples archivos de datos listos para descargar. Además, frente a cuestiones complejas, como son la contaminación minera, la explotación agrícola del trabajo migrante y de los acuíferos protegidos o la instalación de avanzadas instalaciones militares, propone investigar estos problemas conectándolos entre sí mediante una perspectiva global.



La vida es la obra es el archivo

El proyecto introduce aspectos novedosos respecto a prácticas existentes al tratar la mera información GPS (archivos KLM) como obra de arte en esta era del Big Data. Las imágenes satélites y documentos de texto, materiales de acompañamiento, quedan en un plano secundario. En consecuencia, la naturaleza de la pieza impide su exhibición en galerías o eventos artísticos de forma espectacular o atractiva, pues su forma más fiel es simplemente un enlace de descarga. Como obra abierta, los archivos se distribuyen de forma libre y gratuita, permitiendo que quienes lo reciban lo utilicen como deseen.



Repensar el pensamiento para abordar la complejidad

La obra nace de inquietudes, valores y motivaciones éticas propias. Su base conceptual se inspira en Thought as a System de David Bohm, que sostiene que aferrarnos a estrechas maneras de pensar provoca una incapacidad para abordar los problemas de manera integral. Tales limitaciones impiden las conexiones atrevidas y fragmentan la realidad, llevando a distintas disciplinas, culturas y modos de vida al error y a la acción ineficaz. El progreso requiere reconocer la incoherencia en nuestros patrones de pensamiento, a menudo condicionados y automáticos. Una forma de pensar más amplia, autoconsciente e innovadora sería la solución.



Del registro artístico al compromiso territorial

Casa Quemada convierte en arte la simple documentación de las acciones del artista, como planteó en su día Vito Acconci. En Step Piece (1970), él subía y bajaba de un taburete en su apartamento cada mañana, registrando cada acción de forma constante. Al final, presentó informes mensuales redactados en papel con el desarrollo de la performance.

Este concepto se actualiza en Casa Quemada mediante la grabación digital de datos GPS a través del teléfono móvil. Además, se pasa de lo digital a lo analógico, de la representación a la realidad vivida, primero observando imágenes satélite para luego andar por esos espacios. Por tanto, el impulso mental y privado se hace vital y comunitario, al entrar en contacto directo, no solo con la naturaleza, sino también con aquellos abandonados en ella.



Vida más tecnología más sistemas de conocimiento

El proyecto propone nuevas conexiones y contaminaciones entre arte, tecnología, humanidades y ciencia, evitando la fácil dicotomía entre lo humano y lo artificial. Se abraza no solo la identificación de la obra con la vida del artista, sino también del arte con la información sin procesar. La vida se convierte en información, el artista se convierte en su obra y la obra se convierte en datos a compartir. Se reflexiona así sobre lo que hacemos común a través de dispositivos móviles, reduciendo la performance a registros digitales, así como la experiencia vivida actual se reduce a números.

Frente al diseño, despliegue y consumo de tecnologías creativas contemporáneas de forma invasiva y espectacular, se propone una estrategia conceptual y minimalista que evita los medios audiovisuales como soporte principal de la obra. Aunque, quizás, esto suponga que sea menos aceptada en comparación con otros enfoques más populares entre la audiencia y los miembros de las industrias culturales.



Improvisación como estrategia de investigación

Casa Quemada pasa de lo estético —la apreciación de abstractas imágenes satélite— a lo ético, al visitar estos lugares, descubriéndolos, reaccionando y luchando por mejorarlos. No hubo un plan previo, ni se eligió un tema polémico de antemano para tratarlo artísticamente. Los problemas a tratar surgieron durante las visitas, haciendo de la exploración un factor central. En la primera caminata se recogieron objetos del suelo como recuerdo del paso por esos lugares. Solo al final de la misma se comprendió que el verdadero registro de la experiencia debía existir en el ámbito digital, más que en el físico. Así que se decidió seguir esa intuición.

El proyecto refuerza la idea del arte como valiosa forma de investigación, situándose en zonas liminales entre la reflexión y la acción a través de lo intuitivo. Para ello se prioriza la espontaneidad: el ir a los lugares por instinto para ver qué sucede, el reaccionar primero e investigar después. Esto rompe con la investigación artística normalizada, que desde el inicio se guía por objetivos, marcos y estrategias predefinidos. En Casa Quemada esos elementos emergen más tarde y de manera orgánica. Este enfoque permitió resultados más eclécticos y diversos.



Innovación frente a los mercados del arte y métricas económicas

Casa Quemada explora formas alternativas de presentar iniciativas artísticas en espacios no convencionales y frente a públicos poco familiarizados con este tipo de propuestas. La presentación se realizó en un mercado agrícola gestionado por Ecologistas En Acción (https://www.ecologistasenaccion.org/), en concreto dentro de un huerto comunal que el grupo ecológico utiliza para eventos públicos. La mayoría de la audiencia no tenía vínculo alguno con el mundo del arte.

Los asistentes accedieron a la información mediante sus teléfonos móviles. No se vendió nada, pues la obra no implica la adquisición de objeto alguno. Simplemente se accedió a las rutas, mientras miembros de la organización y el autor ofrecían contexto sobre los problemas y hechos ocultos que afectaban a cada lugar de las mismas. El objetivo principal del acto consistió en rechazar la idea de que la innovación artística solo puede entenderse en términos económicos de productividad cultural e impacto mediático.



Documentando la movilización

Casa Quemada no solo produce conocimiento al compartir un texto extenso, sino que invita a la acción. En el documento de acompañamiento se registraron eventos que luego aparecieron en la prensa, convirtiéndose catalizadores de movilizaciones frente a las injusticias y tragedias expuestas. Desde un inicio se intentó activar comunidades, influir en políticas públicas y redirigir el desarrollo tecnológico hacia ámbitos menos dañinos. La activación comunitaria se incorporó al diseño y desarrollo del proyecto, compartiendo no solo la obra (los datos de las rutas), sino también un texto denso que incorpora fuentes de confianza que trabajan sobre el terreno.

Los resultados de la investigación son accesibles públicamente en https://archive.org/details/casa-quemada.-paseos-artisticos-por-una-tierra-condenada_202507, donde pueden descargarse. Los archivos KML, que constituyen la obra en sí, están disponibles en https://palaciosrojo.neocities.com/casaquemada. Hay un compromiso firme de mantener la obra fácilmente accesible para cualquier persona interesada.



Los dispositivos artísticos como sistemas locales de explotación

La obra ofrece una posición crítica dentro de los debates contemporáneos sobre investigación, arte y sociedad al contextualizar cómo el uso de un dispositivo, aunque sea para la producción artística, pertenece a un ecosistema real de explotación en un lugar específico. Por tanto, se expone la tensión entre el deseo de innovación artística y la realidad vivida sobre un terreno sacrificado por un sistema donde la extracción y explotación se normalizan.



Detrás de las promesas tecnológicas: la pérdida invisible de vidas

La investigación cuestiona la supuesta neutralidad del conocimiento y la tecnología, mostrando las graves consecuencias de conceptos promovidos por instituciones públicas, empresas privadas y medios de comunicación. Con el tiempo, esto se vio reforzado por titulares que construyen mundos ideales mientras ocultan el sufrimiento. Por ejemplo, el artículo “Tierras raras, hidrógeno verde y drones: Huelva, protagonista del rearme de Europa” (https://www.huelvainformacion.es/huelva/tierras-raras-hidrogeno-verde-drones-huelva-protagonista-rearme-europa_0_2003608546.html), que celebra la militarización, los tesoros ocultos bajo tierra, la posición geopolítica excepcional e incluso la perspectiva de convertirse en una nueva Arabia Saudita. Esta fantasía tecnológica contrasta fuertemente con realidades como los numerosos incendios cíclicos que destruyen asentamientos cercanos en pinares o, según Huelva Acoge, la quema frecuente de chabolas debido a las malas condiciones de vida. Un caso involucró la muerte de un migrante ghanés que, para calentarse, encendió un fuego dentro de su choza: (https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/persona-muere-chabola-incendiada-asentamiento-lucena-puerto_1_11989990.html](https://www.eldiario.es/andalucia/huelva/persona-muere-chabola-incendiada-asentamiento-lucena-puerto_1_11989990.html). Duras realidades como esta se contraponen con esos supuestos tesoros que serán para unos pocos. Durante el largo desarrollo del proyecto, esta muerte fue documentada y recibió el espacio que merecía. La víctima fue identificada posteriormente como Charles Amoah y recibió un homenaje público, a diferencia de muchos otros en la larga lista de muertes por incendios: https://www.lavozdelsur.es/la-voz-seleccion/reportajes/cuyo-ghanes-fallecido-huelva-vivia-sin-luz-basura-hija-no-conocio_328048_102.html. Lo que se presenta como una marcha inocente hacia un futuro tecnológico sin precedentes oculta una filosofía depredadora que hace invisible el sufrimiento y la miseria.



Cuidado y responsabilidad en la investigación

Se incorporaron métodos críticos para infundir un profundo sentido de cuidado en la investigación y la práctica creativa, incluyendo, por ejemplo, el trabajo de campo de trabajadores sociales directamente familiarizados con la tragedia de los asentamientos de migrantes. También se ejerció la responsabilidad civil al comunicar, antes de su cobertura mediática, de la presencia de niveles de plomo en los albures que superaban los límites de la Unión Europea por músculo de pescado. El gobierno autonómico no tomó medidas y no activó el protocolo requerido para evitar que el producto llegara al consumo humano. Solo más tarde apareció en la prensa el informe del biólogo Jesús Castillo que se incluye en el documento de Casa Quemada. (https://elpais.com/espana/2025-03-22/los-peces-del-guadalquivir-estan-contaminados-por-metales-pesados-cerca-de-un-vertido-minero-de-aguas-segun-un-estudio.html) Este enfoque refleja una ética del cuidado hacia los más vulnerables y un atención al interés público.



Haciendo legibles los sistemas ocultos

El arte funciona aquí como una forma valiosa de conocimiento e investigación. Al igual que un detective o un médico, el trabajo comienza al descubrir un lugar peculiar como si fuera una pista o un síntoma, para luego actuar sobre el mismo. La evidencia de campo conduce a consultas con expertos y activistas en busca de respuestas.

Esto implica un largo proceso de cuestionamiento e investigación sobre, por ejemplo, señales de aviso en las que se prohíbe la pesca o la caza, sobre el color turquesa de las aguas de un río o sobre los rastros de una choza abandonada—sillas, mesas, techos de plástico— oculta en un pinar. Gradualmente, se accede a un largo historial de documentación y lucha que involucra a profesores de universidad, trabajadores sociales y activistas. Al final, se revela un conflicto silenciado tras unas políticas consideradas estratégicas para la supervivencia de Europa.



Intuición y arte para ir más allá del conocimiento

Casa Quemada propone al arte como un modo legítimo de investigación y creación de conocimiento. Primero, usando la intuición artística para la selección de lugares según afinidades estéticas. Luego, descubriendo lo que se oculta tras esas imágenes e investigando para comprender esa realidad compleja. Este proceso creativo de investigación ofrece nuevas perspectivas y métodos de trabajo, distinto de otros enfoques como los más especializados usados por activistas, académicos o trabajadores sociales. Además, abre una dimensión del conocimiento más holística y reveladora, distinta de los modelos puramente científicos o técnicos.

A través de esta cartografía de lo fortuito, se revelan conexiones entre problemas sin relación aparente, produciendo una comprensión más profunda de la realidad contemporánea. A medida que se configura una nueva visión del mundo —que refleja modos históricos de explotación como el imperialismo, el aislacionismo y la extracción desenfrenada de recursos naturales—, el conocimiento también debe adquirirse de maneras novedosas, más cercanas a la representación artística y al lenguaje simbólico de las humanidades.



Metodologías humanísticas a través del tiempo y el espacio

A medida que la investigación se desarrolla sin un plan predefinido, al ir descubriendo señales de una realidad oculta, se van integrando múltiples disciplinas para investigarlas. La antropología entra en juego al acceder a un sitio arqueológico tartésico; la biología aborda aguas contaminadas por la minería; la sociología y el trabajo social examinan asentamientos de trabajadores migrantes; la hidrología analiza la explotación de acuíferos protegidos y la desertificación que esto provoca.

Desde la preocupación por civilizaciones pasadas como Tartessos, pasando por la muerte trágica de cortijeros a principios del siglo XX, hasta los trabajadores migrantes actuales que viven en asentamientos cerca de zonas agrícolas, el proyecto enfatiza cualidades humanísticas y humanitarias que guían su metodología y diseño. Se destaca así el sufrimiento histórico de los trabajadores, la imposibilidad de acceder a viviendas seguras y dignas por parte de los migrantes que trabajan el campo y la destrucción del entorno natural que sustenta la vida mediante prácticas que aceleran su destrucción.



Ayudantes para movilizar la investigación

Casa Quemada involucra activamente a una amplia variedad de actores, incluyendo trabajadores sociales de organizaciones como Andalucía Acoge (https://acoge.org), activistas de plataformas civiles como SOS Guadalquivir (https://sosguadalquivir.es/), colectivos internacionales como Hack2o (https://hack2o.eu/), y miembros del CSIC (https://construyendotarteso.com/). El objetivo fue reunir una comunidad amplia y diversa comprometida diariamente con diversos temas en ámbitos diferentes. El problema se internacionalizó mediante la difusión en medios europeos, a través de la circulación de información en el foro Hack2o y una participación en el podcast Liminal Radio (https://podcast.micro-ondes.org/@liminal/episodes/from-caraibes-to-andalusia-with-antonio-palacios-rojo-about-water-issues-and-disasters). Estas apariciones llevaron a la cobertura de problemas tratados por Casa Quemada en la prensa internacional, incluyendo la revista francesa Reporterre (https://reporterre.net/Metaux-lourds-ces-projets-qui-minent-les-Espagnols).

Desde entonces, agricultores y pescadores se han movilizado contra el envenenamiento de los ríos causado por desechos mineros, las condiciones de vida en varios asentamientos han empezado a mejorar, aunque de forma demasiado lenta, y la conciencia sobre los abusos contra la naturaleza y los trabajadores han aumentado. Todo gracias a las múltiples plataformas y organizaciones que han ayudado a organizar a los afectados. En conclusión, Casa Quemada fomenta la participación genuina, rechazando modelos extractivos o puramente transaccionales donde los temas dolorosos se reducen a material artístico sin ofrecer caminos hacia el cambio o la transformación.



Abordando la complejidad sin caer en soluciones fáciles

No se proponen soluciones simples. En cambio, se exploran las preguntas abiertas, las tensiones y las dimensiones políticas de la lucha por evitar que estos lugares se conviertan en zonas de sacrificio para que el resto de Europa acceda a materias primas para su desarrollo tecnológico. Se refleja el choque de una nueva era en la que ya se ha decidido qué regiones europeas serán sacrificadas, como ocurrió en otros lugares en el pasado, sobre todo en América y África.



Conocimiento a través del diálogo

El aprendizaje y las reflexiones críticas surgieron del diálogo con comunidades, autoridades en la materia y otros actores involucrados. Quedó claro que la manera más efectiva de enfrentarse a los abusos algo abstractos contra el entorno es mostrar cómo otros sectores laborales—pescadores, agricultores, trabajadores del turismo—también se verán afectados por políticas que ignoran la naturaleza y sus límites. También se evidenció que las compensaciones ofrecidas por las empresas mineras o las industrias agrícolas de gran escala, como promesas de empleo y riqueza en la región, siguen siendo argumentos muy persuasivos para la población.



Permanecer cerca del problema como postura ética

Casa Quemada encarna la idea de permanecer cerca del problema al documentar procesos y transformaciones en curso sin ofrecer soluciones prematuras o simplistas. A lo largo de su desarrollo, el proyecto registró la construcción de vínculos, colaboraciones y esfuerzo compartido entre comunidades y disciplinas normalmente separadas. Los actores que aparecen en Casa Quemada se convirtieron en protagonistas de movilizaciones, asambleas, memoriales por los fallecidos y lucha por el cambio de las políticas públicas .



Las falsas dicotomías que fomentan narrativas limitantes

Existe un compromiso de resistencia contra las narrativas falsas y limitantes, usadas una y otra vez por parte de los interesados en imponer sus intereses privados. Términos como rearme, progreso, creación de empleo o tesoro oculto se utilizan para enmascarar destrucción, explotación y abuso. El proyecto expone y cuestiona los discursos que promocionan lo inevitable, esa idea de que algunos sacrificios son necesarios para no quedarse atrás o que están dictados por los tiempos que vivimos.

También desafía dicotomías tradicionales que enfrentan al sujeto con el objeto o lo humano con lo artificial al borrar la frontera entre las acciones del artista y los datos que generan estas, entre los datos sin tratar y la obra de arte misma. Se privilegia un enfoque conceptual, sin depender de las visualizaciones de datos habituales en el arte digital, las cuales, en Casa Quemada, se tratan como secundarias. Del mismo modo, se disuelve la frontera entre obra y público, al ofrecer el material para que los usuarios puedan usarlo libremente, apostando por la interactividad. Se replantean nociones arraigadas de yo contra los demás, o contra la tecnología, proponiendo que el cambio llegará a través de una respuesta colectiva desde diversos sectores, de modo que el futuro contemple y minimice la destrucción y el sufrimiento al que se encamina.



Cuestionando la tecnología irreversible

Casa Quemada aborda la interdependencia entre el bienestar humano y la conservación de la naturaleza, adoptando una visión realista de los compromisos y sacrificios que conlleva el progreso tecnológico. Frente a un futuro presentado como inevitable y necesario, se centra en el coste real que se requiere para alcanzarlo. Hoy en día, a menudo se asume que la tecnología es inherentemente manipuladora, explotadora y contaminante. Esto no es una condición inevitable para el progreso, sino una elección de las muchas posibles.



Un proceso creativo a largo plazo y adaptativo

Tras más de un año en desarrollo, el proyecto ha alcanzado la madurez, adaptándose continuamente a las circunstancias cambiantes, incorporando eventos según ocurrían en los lugares visitados y denunciando los abusos observados.

La motivación inicial fue la de experimentar con nuevas formas de creación artística utilizando herramientas digitales comunes, las aplicaciones móviles, combinadas con estrategias artísticas basadas en recorridos por entornos naturales cercanos. Tras las visitas, el proyecto evolucionó, impulsado por el daño visible al medio ambiente y las personas, hacia una investigación sobre los efectos de una sociedad explotadora, cuyo sistema se basa en el abuso. Esto dio lugar a un prolongado proceso de recolección de datos, entrevistas, interacción con organizaciones y colectivos, que culminó en la difusión pública de los principales hallazgos, en un esfuerzo por cambiar mentalidades y proponer soluciones. Actualmente, se ha dado paso a una fase centrada en promover Casa Quemada en contextos artísticos que priorizan la innovación, la investigación y nuevos modos de pensamiento.



Guías y socios en la comunidad artística

Para internacionalizar el proyecto con orientación artística, Casa Quemada se compartió dentro de Webs of Water, la serie de activaciones centradas en el Caribe y promovida por TBA21 y Tactical Tech. Durante las mismas, se permitió discutir trabajos previos no relacionados con el tema central de las actividades. Además se estableció contacto con participantes afines que colaboraron en la difusión de Casa Quemada a través de la plataforma Hack2o y facilitando la participación en el podcast Liminal Radio.



De la acción sobre el terreno a la consolidación cultural

Hasta ahora, Casa Quemada se ha desarrollado a través de plataformas ciudadanas y canales vinculados a la acción sobre el terreno e incluso se ha presentado en contextos no artísticos. Ahora, el objetivo es situarla dentro de un marco artístico adecuado, con la intención de internacionalizar problemáticas locales pero que ejemplifican un modelo de explotación territorial destinado a replicarse en todo el continente. La fase final de manifestación cultural consolidada sucede en un momento óptimo, tras largas fases de investigación crítica y experimentación práctica.



El progreso infinito hacia el desasosiego

No logramos conectar el lugar, las formas de vivir, la tecnología que usamos, la información que recibimos y las políticas que se nos imponen, aunque todo ello pertenece a una misma unidad dentro de una corriente vital. Surgen falsas dicotomías, como por ejemplo seres humanos contra herramientas digitales, que llevan a soluciones precipitadas, a medidas gubernamentales insuficientes, a una información parcial y a la confrontación sin resultados transformadores. Para un análisis integral del problema, el arte puede proporcionar la tecnología y la unión creativa de muchas disciplinas científicas y humanísticas, logrando no solo cambios estéticos, sino transformaciones en nuestra manera de vivir.

Todo se reinicia en una primavera constante a través del cambio, aunque surgen patrones repetidos en el tiempo porque los humanos permanecen tranquilos cuando no hay paz y se impacientan cuando la hay. La naturaleza tiene límites, al igual que el conocimiento humano, el arte y la capacidad técnica. Creer en la omnipotencia tecnológica o en recursos naturales infinitos refleja un error de comprensión fatal.