Esas comarcas, como Riotinto y Tarsis, han producido grandes cantidades de cobre y otros metales. Pero si pasas por Riotinto y Tarsis podrás ver cuánta riqueza ha quedado allí de todo lo que supuestamente generó la minería. La realidad es que la minería es pobreza, y esta es una constatación histórica, no solo aquí, sino en cualquier parte del mundo donde hay minería. Los dueños de las compañías nunca viven en el entorno de las minas; rara vez las visitan, y ni siquiera necesitan hacerlo. En cambio, quienes viven allí son los trabajadores explotados, desde los ingenieros de menor rango hasta los operarios y los desgraciados que se ven obligados a descender a la mina.
Hasta hace dos siglos, redondeando cifras, para que un hombre bajara a una mina había que encadenarlo; de lo contrario, no lo hacía. Hoy, fíjate cuánto ha "progresado" la ideología del trabajo: los obreros y los defensores de la clase obrera se encadenan en las minas para que no los saquen.
El chantaje del empleo, con la complicidad de los sindicatos llamados de clase y mayoritarios, sigue siendo tremendamente eficaz para que las compañías mineras tengan vía libre para continuar devastando.
Ellos no ocultan que se trata de una explotación con una duración de 15, 12 o 18 años, prorrogable en algunos casos. Lo que no dicen es que, si los metales bajan de precio o surgen otras circunstancias, pueden marcharse antes de los 15 años sin ninguna consecuencia, ya que no hay manera de retenerlas.
Félix Talego Vázquez es profesor titular de Antropología Social en la Universidad de Sevilla, con una vasta trayectoria en el estudio de las interacciones entre las sociedades humanas y su entorno. Su trabajo se ha centrado, a través de un enfoque crítico, en cómo las estructuras de poder influyen en la gestión de los recursos y en la sostenibilidad ecológica. En particular, su labor aborda las tensiones entre el desarrollo económico y la preservación del medio ambiente, un asunto central en la minería de Andalucía Occidental.